La Bola

Fundada en 1870 por Cándida Santos, una asturiana que emigró a la capital, La Bola es una de las tabernas históricas más icónicas de Madrid. Ubicada a pocos pasos del Palacio Real, este emblemático restaurante lleva más de un siglo y medio elaborando su famoso cocido madrileño, hoy en manos de Mara Verdasco, bisnieta de la fundadora y representante de la cuarta generación familiar al frente del negocio.

Una curiosidad que destaca su legado: según relata Mara Verdasco en una entrevista, era habitual que carruajes del Palacio Real se acercaran a La Bola para recoger raciones del cocido y llevárselo a la infanta Isabel, conocida como ‘La Chata’. “De alguna manera, pusimos en práctica el primer take away de Madrid”, asegura.

El cocido se prepara a fuego lento en pucheros de barro individuales, sobre brasas, respetando la receta tradicional. Aunque el cocido es su plato estrella, la carta también incluye otras especialidades típicas de la cocina madrileña, como los callos a la madrileña o la ropa vieja.

Comenzamos con unos callos, que como se aprecia en la foto, venían hirviendo.

El cocido, por su parte, se sirve en dos vuelcos: primero, los fideos con el caldo del puchero —una operación delicada que realiza el camarero con advertencia previa para colocar la servilleta al cuello—; y luego, el vuelco de garbanzos y carnes variadas (pollo, chorizo, morcillo, tocino…). Para quienes lo deseen, también se ofrece repollo cocido como acompañamiento. Personalmente prefiero el cocido en los tres vuelcos tradicionales. Creo que se difruta más de los sabores de la carne teníendola separada de la legumbre.

No pueden faltar en la mesa los acompañamientos clásicos: guindillas en vinagre, cebolla cruda y el indispensable tomate con comino, ideal para realzar el sabor del morcillo.

La ración es generosa y no es fácil acabar el plato. Aún así, hubo hueco para algún postre: sorbete de limón y flan.

Relación calidad-precio y valoración

La cuenta total —incluyendo dos botellas del vino Finca Resalso 2021 (24,50 € cada una), cafés y postres como sorbete de limón y flan— ascendió a 210 € (52 € por persona), siendo el plato del cocido a 26 € por persona.

Mi valoración es un 6 sobre 10, que en mi clasificación significa “está bien, pero no lo suficiente como para volver”. Creo que hay opciones mejores en este rango de precios para comer cocido madrileño en la capital. Tengo que destacar que no es precisamente un local cómodo. Tiene dos turno, nosotros estuvimos en el de las 13.30h y coincidimos con un enorme grupo de turistas asiáticos que debieron haber comido a las 12h. Las mesas son demasiado pequeñas para cuatro comensales, de hecho la botella de vino tuvimos que ponerla en el suelo porque no cabía en la mesa. Para el precio pagado, creo que es una experiencia mejorable.

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