La Marina

Marisquería popular en el barrio marinero de Santa Lucía de Cartagena. Cuenta con un enorme comedor y un expositor de marisco fresco donde se escoje, se pesa y se cocina al gusto del comensal (cocido o plancha). También tiene diversos menús cerrados.

Leo en una entrevista al actual responsable, Paco Torres, que “estamos en uno de los enclaves más característicos del pescaíto y del marisco de Cartagena, la Isla, que es como llamamos a Santa Lucía quienes somos de aquí. Tenemos una tradición hostelera desde los años 40 en que mi abuelo Paco, que tenia una bodega centenaria, El Pinacho, cogió el testigo de Serafín. Es una bodega muy reconocida y desde esa hostelería tan diferente, ha ido evolucionado. Su tío Nicolas, su hijo, cogió el testigo, y de ahí pasó a mi hace 14 años”.

Es decir, una institución en el barrio y en Cartagena. Nosostros escogimos comer a la carta, que fue un acierto.

Comenzamos con unas tortillitas de camarones, bien fritas. Muy correctas

Gamba roja a la plancha (220gr a 140€/kg). La estrella de la comida, espectacular.

Quisquilla hervida (200gr a 100€/kg). Muy lejos de las quisquillas de restaurantes de nivel superior, pero aún así, disfrutables.

Pulpo a la marina, siguiendo la tradición murciana. Es un pulpo confitado, blando al morder, y con bastante sabor. Nos gustó.

Calamar nacional, que resultó muy sabroso y con buen punto de brasa.

Media ración de fritura de pescado (18,9€), sin duda lo más flojo de la comida.

No hubo postre, pero sí asiáticos, que para eso estábamos en Cartagena.

La cuenta fue de 165€ entre tres personas con dos botellas de Azpilicueta blanco (a 18,9€) y unas cervezas. Un precio correcto para lo comido.

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