Donde tomar un buen café en Milán

Pasticceria Cova, que abrió un soldado de Napoleón hace doscientos años junto al teatro de La Scala y por donde han pasado aristócratas y revolucionario.

Bar Magenta, con su ambientación de época, a cuatro pasos del convento Santa Maria delle Grazie, donde figura la La última cena de Leonardo.

Bar Luce, en la Fundación Prada. Diseñado por el cineasta Wes Anderson, que recrea la atmósfera de los cafés milaneses de los años sesenta, con muebles de fórmica de vistosos colores, donde no falta el jukebox y el pinball.

Pasticceria Marchesi, una de las más antiguas de Milán, recuperada por Prada y que elabora el mejor panettone del planeta (400 euros el de dos kilos).

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