He vuelto tras varios años y una primera impresión positiva a probar su menú del día (15€). Desgraciadamente no ha cubierto expectativas. Mantengo la valoración del restaurante en 7 porque quiero darle en algún momento otra oportunidad.
Comenzamos con muhamara, una crema de pimientos rojos, nueces, pan rallado, melaza de granaza y especias. Muy sabrosa, me gustó mucho. Se acompaña del clásico pan libanés.


El plato principal fue merluza sobre arroz basmati cubierta de aros de cebolla frita y acompañada de salsa tártara. Francamente, fue un desastre. La merluza, escasa y reseca, y el arroz totalmente pasado. De los peores platos que recuerdo haber comido este año.

El postre fue muhallabia, un pudin de leche tradicional de la cocina libanesa hecho a base de leche, azúcar y espesado con almidón de maíz, a menudo aromatizado con agua de rosas o azahar que se suele servir frío y decorado con pistachos triturados por encima para darle un toque crujiente. Muy rico.
