El Mesón de León, ubicado en la zona de Corbán en Santander, es un restaurante familiar que traslada la gastronomía leonesa a tierras cantábras a través de una propuesta de cocina casera, tradicional y abundante con una buena relación calidad-precio.


Comenzamos con unos saquitos de carrillera. Correctos, aunque no los volvería a pedir.

Seguimos con unas patatas a la importancia. Aunque es un plato originario de Palencia, encaja bien en la comida tradicional de este restaurante. Creado durante la posguerra para transformar un ingrediente humilde como la patata en un manjar, de ahí el apelativo de “a la importancia”. Consiste en rodajas de patata rebozadas en harina y huevo, fritas y luego guisadas a fuego lento en una salsa sabrosa.

Para terminar pedimos la especialidad leonesa por excelencia: el botillo. Elaborado con piezas del cerdo (como costilla y rabo) adobadas con pimentón y ajo, embutidas en la tripa ciega y ahumadas. Se consume cocido a fuego lento, acompañado de patatas y repollo.

Para terminar, tarta de queso.

La cuenta fue de 50€ para tres personas (17€ pp). Se trata de una comida bastante rústica, pero aceptable. Pocas opciones conozco para comer a la carta a este precio. Volveré en otra ocasión para probar su cocido maragato, muy alabado en otras mesas.