Treze es una parada obligatoria en Madrid cuando se busca una propuesta culinaria centrada en la cocina de mercado —especialmente en la carne de caza— con personalidad propia. Ubicado en pleno barrio de Salamanca, este restaurante es desde hace años uno de mis favoritos del top 10 madrileño.
El nombre no es casual: hace referencia al número 13 de la calle San Bernardino, donde Treze abrió sus puertas por primera vez —un local que antes albergó restaurantes como Zaranda y Zorzal. Tras una breve etapa en un local más pequeño en la misma calle, se estableció en su actual ubicación: una sala amplia, luminosa y con una elegancia correcta, sin formalismos. Además, cuenta con un reservado privado para hasta 9 comensales, perfecto para grupos.
Al frente del restaurante está el chef Saúl Sanz y junto a él su mujer Elena Ursu quien se encarga de la repostería, elevando los postres a un gran nivel. Cuenta con el reconocimiento de la Guía Michelin, que otorgó a Treze el distintivo Bib Gourmand por ofrecer “una cocina actual, con toques modernos, muy centrada en los productos de mercado y, sobre todo, en los de caza”.

Comenzamos con una mantequilla con pimienta de Sichuan y un salchichón de ciervo, y una ensalada de tomate del Perelló con ventresca.


Los bocartes a la bilbaína con fritura inversa, que consiste en calentar aceite a altas temperaturas y verterlo sobre el pescado dejando que pase poco a poco. Muy sabrosos.

Los principales fueron un rodaballo asado, estupenda ración y en su punto de cocción.

Steak tartar con aliño clásico bien preparado. Un clásico de esta casa.


Y unos chipirones salteados sobre pasta bucatini y curry amarillo.

Para los postres, Savarin de cacao, cremoso de chocolate y helado de chocolate blanco y un Hojaldre con crema de praliné de avellanas y almendra y helado de café.

