Avrile es un restaurante ubicado en un lugar privilegiado, en pleno Abra del Pas en la ría de Mogro y frente la reserva natural de las dunas de Liencres. Pocos sitios más idílicos que este. La finca, perteneciente al Gobierno de Cantabria, es una concesión administrativa que ha permitido rescatar este impresionante paraje. Tras una larga reforma abrieron en 2016 como un negocio especializado en brunchs, cafés y copas. Desde hace unos meses han reorientado este concepto para ofrecer una propuesta más gastronómica, con una carta con un toque de fusión internacional y un menú del día entre semana. En fin de semana y verano es impresdindible reservar, ya que suele estar siempre lleno.



El restaurante está ubicado en una preciosa casa de piedra y decorado con mimo. La zona de jardín es más que recomendable.



Vinimos a probar su menú del día (20,5€) y comenzamos con un aperitivo de ensaladilla.


Los primeros fueron su bocadillo de rabas, un primer plato bastante flojito, y unas alcachofas confitadas que no estaban mal.


Los principales: callos a la madrileña con huevo, una ración minúscula, y pescado del día frito, lo mismo, escasa ración.


De postres, tarta de queso con gelado de pera y tarta de zanahoria.


Un menú muy justito, he echado en falta más variedad en el menú. Los platos pedidos eran todo lo que ofrecían (dos primeros y dos segundos). Celebro la nueva orientación del restaurante y volveré en verano (con jersey, que estamos en el norte) para cenar en la terraza y ver si la carta es mejor que el menú, que desde luego no me ha convencido.