El Rincón Murciano

Este tradicional restaurante, ubicado en el barrio de La Guindalera (a escasos pasos de la estación de Diego de León), lleva ofreciendo cocina murciana desde 1966. Fundado por Andrés Campuzano, natural de Archena (Murcia), junto a su esposa María Jesús, continúa actualmente a través de su hija María Jesús y su marido, quienes tomaron las riendas del negocio familiar tras la jubilación de Andrés en 2005.

El restaurante cuenta con una surtida barra y un comedor con capacidad para 30 comensales. Su carta es un homenaje a los platos más emblemáticos de la Región de Murcia como el zarangollo, chuletillas de lechal al ajo cabañil, pescaditos fritos, y sobre todo arroces, incluyendo arroz al caldero, que preparan previo encargo y para un mínimo de cuatro personas.

Al venir a este restaurante es imposible no recordar el conocido restaurante La Panocha, otro restaurante murciano, situado a pocos metros de este restaurante, y al que tuve ocasión de ir en varias ocasiones para degustar su estupendo caldero y también arroz con costra.

Comenzamos con unas estupendas patatas revolconas, cortesía de la casa, con torreznos reción fritos.

De entrantes, ensalada murciana, que viene preparada con tomate triturado, huevo duro, aceituna de cuquillo, cebolla y bonito en escabeche casero, y el tradicional zarangollo, un revuelto de patata con calabacín, cebolla y huevo.

Seguimos con uno de los aperitivos murcianos clásicos por excelencia: caballitos, gambas rebozadas, que fueron lo que menos me interesó de la comida, y marineras, esa rosquilla de pan con ensaladilla rusa y boquerón en vinagre.

Berenjenas fritas con miel de caña. Una buena ración con la berenjena perfectamente cocinada.

Y terminamos con rabo de toro, que pedimos deshuesado, acompañado de patatas panadera, con un buen sabor a clavo, tan tradicional en la cocina murciana.

De postre, tarta de queso cremosa casera con mermelada de frutos rojos. Como fuimos el Día de Reyes, aún nos dieron un trozo de roscón de cortesía.

La cuenta fue de 85€ para cuatro personas, poco más de 20€ por cabeza con un par de cervezas y agua. Un precio absolutamente imbatible en Madrid, teniendo en cuenta la calidad y buena mano de la cocina.

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