Gele es uno de los restaurantes clásicos de Santander que acaba de celebrar 60 años. Renovado con gusto hace un par de años destaca por su pequeña zona de barra, y un comedor a dos alturas. Cuenta con una enorme carta de vinos con más de 1200 referencias, que maneja Ramon Cruz propietario y sumiller.



Entre sus platos más característicos está el puding templado de centollo y las rabas de bogavante, que son tiras de carne de bogavantes fritas al estilo de las rabas de Santander. Comenzamos probando ambos platos en formato de media ración.


Seguimos con unas gambas al ajillo. Fue la primera decepción de la noche. Las gambas al ajillo no eran gambas sino langostinos. Una vez presentado el plato lo hicimos notar y la camarera nos indicó que sí, que efectivamente no eran gambas, ya que se les habían terminado. Creo que si pides (y pagas) gambas no esperas langostinos, que es un marisco en mi opinión peor para degustar al ajillo. Considero un mal detalle del restaurante no avisarlo al tomar la comanda y solo reconocerlo cuando se pregunta al camarero.

Compartimos un tronco de merluza con ajitos que tuvieron el buen detalle de emplatar en raciones individuales. No convenció tampoco este plato, poco jugoso, quizá se cocinó demasiado y resultó seco.

La cuenta fue de 90 euros para dos personas (con cerveza). Un precio razonable aunque como he comentado la cena no cumplió expectativas, muy a mi pesar, ya que es un restaurante que me gusta.