Este restauarante vasco está en Ciudad Lineal a un paso de la calle Alcalá. Su nombre viene del propietario, Koldo Sanmartín, que oficia en la cocina junto con su hermana Belén en la sala. Natural de Vitoria-Gasteiz comenzó a cocinar en 1989 en la mítica Irizar Jatetxea, la Casa Vasca, posteriormente pasó a la cocina del Hotel Palace, a la de Castellana 179, que la inauguró y estuvo diez años, entre otros restaurante, hasta que en 2014, se decide a dar el paso definitivo de ponerse por su cuenta.
Al entrar hay una amplia zona de barra con mesas altas y bajas para tapear y comer el plato del día. El comedor está al interior, en dos espacios: el primero decorado con dos antiguas tinajas de barro, de las que antiguamente servían para guardar el vino. A continuación hay una zona de terraza cubierta, que también se utiliza como comerdor.
Su web indica “Non gogoa, han zangoa ” que es un proverbio en euskera que se traduce como “Donde van tus pensamientos, van tus pasos” o quizá como “Estaré donde quiera estar”: me ha gustado conocerlo.









La cuenta entre dos personas fue de 132€ con una botella de txacolí Hika, a 24€. Razonable para el buen homenaje que nos dimos.