Hermanos Ordás

Fundado en 1959 por Manolo y Pepe Ordás, dos de los ocho hermanos originarios de Santa Eulalia de Cueras, un pueblecito cercano a Cangas del Narcea (Asturias), este emblemático local conserva el espíritu de la hostelería asturiana con autenticidad. Tras la jubilación de sus fundadores hace tres años, Pedro —antiguo camarero— y su esposa han tomado las riendas, comprometidos con mantener intacta la esencia original.

Ambiente con alma y solera

Al entrar, se encuentra la zona de barra recién reformada (también se ha reformado el baño —un detalle muy de agradecer para los comensales que llevamos años viniendo aquí). Al fondo, el comedor conserva su esencia original: paredes revestidas en madera oscura, elementos decorativos mineros y una atmósfera que transporta al visitante 50 años atrás, un ambiente que yo personalmente agradezco.


Comenzamos, como viene siendo habitual, con unos entrantes: patatas al queso de Cabrales, oreja a la plancha y chorizo a la sidra. Sin fallos. Destaco en esta visita las patatas, perfectas y con un intenso sabor a queso.

Pasamos ya a mayores con una ración de fabada. Y menuda ración. El restaurante ofrece en la carta la posibilidad de medias raciones en sus platos de cuchara (y a mitad de precio del precio de la ración, lo que es muy de agradecer). Recomiendo pedir media ración si se vienen dos personas, si es que se pretende comer algo más.

Seguimos con un entrecot de lomo alto de vaca (500gr aprox.). Un acierto.

Por supuesto, el plato estrella es el cachopo de ternera relleno de jamón y queso. Su peculiaridad es que viene rebozado en huevo y no empanado, como suele ser habitual. Como eramos siete personas, pedimos tres cachopos.

Todavía quedó algo de hueco para el postre: tarta de Santiago y tarta de queso.

La cuenta total ascendió a 320 €, incluyendo tres botellas de Ramón Bilbao Reserva (25 € cada una), cervezas y cafés. Esto supone aproximadamente 45 € por persona, un precio más que razonable para la calidad y cantidad ofrecida.

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