Fundada en 1989 por Jacinto de la Cruz y su esposa Marisa, Casa Jacinto nació con la vocación de recuperar la esencia de las antiguas tascas madrileñas del siglo XIX en una antigua vaquería del centro de la capital. Ubicada en la histórica calle del Reloj, a unos pasos de la Plaza de España y el Senado, esta taberna familiar se convirtió rápidamente en un punto de encuentro clave para políticos, periodistas y vecinos del barrio de Palacio. Con el paso de los años, el local ha sabido mantener intacto su carácter tradicional y su decoración de corte clásico.



Qué mejor que algo de cuchareo para comenzar una buena comida. Compartimos unas lentejas de la casa, y tienen del detalle de presentarlo en raciones individuales.

Seguimos con una de las especialidades de la casa: Almejas Jacinto. Almejas frescas guisadas con setas, ajo, vino blanco y perejil.

Hacía tiempo que no tomaba lubina a la sal, así que al verlo en la carta nos fuimos a por ella. Fantástica lubina, de 1,2kgs, preparada en su punto perfecto de jugosidad. Se acompaña de unas patatas panadera.



La parte dulce fue una torrija con helado de vainilla.

La cuenta para dos personas con una botella de vino A Coroa , un godello de Valdeorras (a 22€) fue de 124€ (62€ pp), un precio muy razonable para lo bien que comimos. Muy recomendable experiencia.