Cucumber

Un año después de mi primera visita vuelvo a este restaurante y la opinión ya no es la misma. No me ha convencido y ya no creo que vuelva. Sin ser una mala experiencia, creo que no cumple expectativas y dada la ingente oferta madrileña no veo incentivo a volver.

Kukugildas: La clásica vasca, tuneada con huevito de codorniz y mini corazón de alcachofa (a 4,5€ cada una).

Börek: 3 pastas filo rellenas de queso feta y emmental con hierbabuena. Plato fallido, poco relleno y demasiada pasta.

Pollo tikka masala. Este plato es una auténtica tomadura de pelo. 16€ por unos minúsculos trozos de pechuga de pollo.

Lumpias. Rollos de pasta brik (otra vez) rellenos de carne de cerdo, verduras y gambón.

Berenjenas tximitxurri. Unas berenjenas japonesas al horno con tximitxurri y miel de azahar. Correctas.

La tarta de queso estuvo rica. Quizá lo mejor de la comida.

Pedimos también dos tarrinas, que resulta que son de una empresa de Sevilla. Les quitan la tapa y te las presentan en la mesa. Sin más. Bueno, a 7€ cada una. Otra tomadura de pelo.

En total la cuenta fue de 146€ (38€ por cabeza) para cuatro personas con cervezas.

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