Este restaurante asturiano, abierto desde 1988, es una parada obligada para quienes buscan autenticidad, sabor tradicional y un trato cercano. Al frente del local está Hilario, quien comenzó su andadura en el restaurante como camarero y, tras la jubilación de los antiguos propietarios, decidió continuar con el legado. Su profesionalismo, combinado con una atención cercana y familiar, ha forjado una clientela fiel.
El restaurante cuenta con un amplio salón, además de un comedor privado. A diferencia de muchos locales, no dispone de barra, lo que lo convierte en un espacio pensado exclusivamente para disfrutar de la comida y la compañía.
Comenzamos la velada con una tremenda ración de oricios, cada vez más cotizados y difíciles de encontrar en Madrid. Fueron cortesía de uno de los comensales, que los llevó al restaurante por la mañana y tuvieron la gentileza de tenerlos preparados para la noche —una muestra más de su flexibilidad y atención al detalle.


Como entrante, el queso picón asturiano cortesía de la casa. Le siguieron las croquetas caseras, pequeñas pero impecables en su fritura, y unas patatas fritas con huevos que, con humor, nos dijeron que eran “las mejores de Madrid”… y no les faltaba razón.




Como eramos cinco comensales pedimos dos raciones de delicias de merluza: un ligero rebozado envolvía un pescado fresquísimo y tierno, entre las mejores que he probado en los últimos años.

Dos entrecots de carne roja gallega, bien preparados, aunque sin llegar a destacar frente a otros platos de la cena.

Los postres fueron arroz con leche, como no podía ser de otra manera estando en un restaurante asturiano, y un par de tartas de Santiago bien bañadas en licor.


Precio y relación calidad-precio
La cuenta final para cinco personas fue de 245 €, lo que supone unos 50 € por comensal, incluyendo cervezas (68 €), cafés y una copa. Considerando la calidad de los productos, la generosidad en las raciones y el trato recibido, ofrecen una excelente relación calidad-precio en un Madrid donde cada vez es más difícil encontrar este tipo de propuestas tradicionales y fuera de artificios innecesarios.