Este restaurante italiano, al que hace unos años vine a probar su menú del día, y que en ese momento me pareció correcto, ha sido una decepción. Tampoco tenía muchas expectativas así que no fue algo doloroso sino más bien una constatación de lo que me suponía. Fuimos a cenar y pedidos unas patatas bravas para ir abriendo boca. Estaban bien fritas pero casi sin salsa, tuvimos que pedir más salsa. Resultó lo mejor de la cena.

Lasaña de ternera. Lamentable plato donde solo predominaban las láminas de pasta y apenas relleno. No recuerdo una peor lasaña. Cuando recogieron el plato, que volvió casi sin tocar, nos preguntaron si no nos había gustado, y se lo dijimos. Vino el encargado a decirnos que lo lamentaba mucho y que el cocinero nos podía preparar otra ración, mejor preparada, para llevar. Mire, no. Dígale al cocinero que prepare SIEMPRE bien sus lasañas y no espere a que un cliente descontento se lo diga para reaccionar.

La pizza barbacoa no corrió mejor suerte, como se puede apreciar en la foto la presencia de carne picada es testimonial. La base de la pizza estaba buena, pero aparte de tomate, mozzarella y salsa barbacoa no había mucho más.
