El Qüenco es un restaurante familiar gestionado por la familia Muñoz, con más de cuatro décadas de historia en el barrio de Chamartín. Ofrecen cocina de mercado y su esencia es profundamente andaluza y tradicional, con un enfoque en el producto fresco, la receta clásica y el trato cercano.


Bajando unas escaleras se accede al restaurante, que cuenta con dos comedores. He de señalar que la mesa que nos dieron fue pequeña, y por tanto incómoda, para los cuatro comensales que fuimos a comer. Aparte de la carta que está disponible en la web del restaurante, cuenta con un peculiar modo de indicar los fueras de carta y la propia carta de vinos, por medio de unas enormes pizarras que colocan junto al comensal para que elija.

Comenzamos con unas ensalada de tomate con trigueros y pecorino trufado, y a continuación unos chopitos fritos.


Seguimos con unas huevas rebozadas. Quizá lo mejor de la cena.

Tacos de merluza a la romana, escasa ración como se aprecia en la foto, que no estuvo mal de sabor aunque no entraría en mis favoritos de Madrid.

Solomillo en tacos con ajos fritos. Correcto el punto de la carne.

De postre, una buena milhojas y una copa de frutos rojos con nata, que resultó ser crema chantilly.


La cuenta para cuatro personas fue de 158€ con unas cervezas y una botella de vino (22€). Unos 40€ por persona. Una experiencia un tanto justita que no creo que repita, al menos en el corto plazo.