Buen restaurante vasco tradicional.


Comenzamos con un aperitivo cortesía de la casa consistentes en unos choricitos fritos.

Espárragos blancos con emulsión de mantequilla. A 5€ el espárrago esperaba más.

Media ración de almejas en salsa verde a la sartén

Ensalada de codorniz escabechada

Chuletón de vaca vieja (para una persona)

Hígado de foie con salsa de uvas

Merluza rellena de centollo


De postre, pedimos una tartita de manzana, que venía con una bola de helado.

Acompañando los cafés nos trajeron una tradicional teja de almedras.

La cuenta para tres personas fue de 201€ (67€ por persona) con cervezas. Me ha parecido caro para lo que han ofrecido, además de un detalle que considero bastante feo (aparte de no decir los precios de los fuera de carta, algo que afortunadamente casi no encuentro) y es que los precios de la carta son diferentes (aproximadamente un 15% más bajos) que en la cuenta presentada. Tardaré en volver.