Este asador familiar, que nació como carnicería a principios del siglo XX, se ha convertido en un lugar de peregrinación gastronómica gracias a su excepcional lechazo asado lentamente en horno de leña, proveniente de un único criador y cocinado de manera tradicional.



Comenzamos con morcilla con piñones y pasas, una morcilla dulce que bien podía haber valido como postre, y unos buenos riñones de lechazo. Estupendo arranque de la comida.


Una agradable sorpresa fueron las carrilleras de lechazo a la brasa. Nunca las había comido así y fueron un acierto, con un sabor extraordinario y un punto perfecto de brasa.

Seguimos con unas chuletillas de lechazo (26€), un plato que se quedó un poco corto.

Y, por supuesto, el plato motivo de la visita a MANNIX, su excepcional lechazo asado (65€ el cuarto) acompañado de una ensalada de lechuga, tomate y cebolla que también nos sorprendió por su buen sabor.


Para terminar, un arroz con leche.

La cuenta para cuatro personas fue de 143€ (36€ pp) con una botella de vino de una tempranillo de Ribera del Duero, cómo no: Briego Tiempo Crianza 2021 (26€). Un restaurante muy recomendable que invita a venir al menos una vez al año.