Haranita

El proyecto de los socios de Nakeima en Chueca se ha consolidado como una parada obligatoria. Inaugurado en 2023 y ubicado a escasos minutos de la Gran Vía con una cocina abierta con horario ininterrumpido de 13:00 a 00:00. El local se encuentra tras un curioso timbre en la fachada. Al cruzar la puerta, te recibe un espacio oscuro, de decoración contemporánea. Cuenta con una pequeña barra en el piso de arriba, cuatro mesas bajas y tres altas con una capacidad para unas 30 personas.

La propuesta mantiene la esencia que hizo famoso a Nakeima, pero con una carta más corta y centrada en baos. Todas las masas se elaboran de forma artesanal y se cocinan al vapor para garantizar una textura esponjosa y ligera.


Visité este restaurante en los primeros meses tras su apertura y en esta reciente visita he de decir que me ha gustado incluso más que en la primera ocasión.

Tras un caldo de miso de bienvenida pasamos directamente a uno de sus platos más conocidos: el katsu sando de contramuslos, crujientes, jugosos y bien preparados, con ensalada de lombarda y salsa sichuan. Mucho mejor que en la primera visita en que me resultaron un poco crudos.

Bao de asador con ternera y pimientos de piquillos confitados en la grasa de la chuleta. Estupendo, el mejor de todos.

Bao de setas con un guiso de setas chiram, curry japonés y salsa de boletus

Bao pibil, con un guiso de cochinita pibil, mayonesa de habanero, cebolla encurtida y cilantro.

Bao con un guiso de pollo y carabineros acompañado de salsa de lima kaffir y cebollino.

En un contexto de inflación generalizada, este restaurante mantiene precios estables y ajustados. La cuenta para dos personas, incluyendo dos tercios de Mahou (a 3€, un precio cada vez más escaso en zona centro), fue de 34 €.

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